País cálido, de gastronomía generosa y naturaleza exuberante. Colombia es uno de los destinos que siempre son tentadores, pero si vas a viajar por primera vez, hay algunas cosas que harán tu travesía mucho más sencilla. Te compartimos una guía para que te la pases de lo más bacán en este país hermano:
Usa Google Maps
En
México, las calles tienen nombre. De héroes de la nación, de santos, de
fechas, de cosas. Pero nombre al fin. En Colombia, varias ciudades
(como Cartagena, Medellín e incluso Bogotá), notarás que se denominan “carrera” o “calle”,
con un número como diferenciador. Claro, algunas avenidas o calles sí
cuentan con un nombre diferente, pero son excepciones. La diferencia, si
bien puede parecer sutil, es clave al momento de pedir un Uber o vas a
algún lugar en particular. ¿Mi recomendación? Bájate el mapa de la
ciudad o procura contar con internet.
El poder del No
A los mexicanos nos cuesta mucho decir “no”. Le damos vueltas, tratamos de suavizarlo, sufrimos para evitarlo, pero de vez en cuando es imposible, ¿no?
Pues no. Aquí el “no” es esencial. Ya sea que te ofrezcan pulseras, probarte un sombrero, pasar a comer, tomar un tour o que te tomen una foto, la respuesta sin rodeos debe ser “no”, y conste que este consejo me lo dio un guía turístico colombiano en Cartagena. “No quiero”, “No puedo”, “No me interesa”. Puedes agregar el “gracias” mientras te alejas, pero es esencial que recuerdes que todo lo que te ofrecen tiene un precio, y si no tienes cuidado, ese precio se puede disparar de forma bru-tal.
Lleva tu propio picante
Aunque quizás no aplique para todos, en el viaje jamás falta quien es amante de los sabores picantes, “boca de dragón”, ¡del chile pues!, algo de lo que la cocina colombiana puede carecer en sus múltiples manjares.
Aunque mi sugerencia es probar primero todo tal cual fue concebido (sin picante), no está de más llevar tu frasquito de chile en salsa, polvo o como prefieras para agregarlo al sancocho, la bandeja paisa o una arepa callejera. Lo digo porque al momento que pidas algo “candente” te ponen sobre la mesa un “Ajibasco”, que pica menos que los sobrecitos de chile “Miguelito”.
Ahora, si lo tuyo no es el picante, bienvenido al paraíso.


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