Apodado con justicia como el “rinconcito de amor”, Chapala siempre es una escapada apetitosa al encontrarse cerca de Guadalajara.
Cuando pensamos en disfrutar de sus encantos, vienen algunas ideas “de cajón”, esas que pueblan las guías de viaje una y otra vez. ¿Qué tal si nos salimos de lo común?
En el mapa, Chapala es tanto laguna, ciudad como municipio. Pero descubrirás al recorrerlo que tiene más por mostrar a los ojos curiosos y el alma aventurera.
Más que su malecón
¿El malecón de Chapala es bonito? ¡Sin duda!, pero planear tu escapada también debe incluir otros espacios fascinantes como la Parroquia de San Francisco de Asís (de hermosa arquitectura), el Parque de la Cristianía (ideal para organizar un tremendo pic-nic familiar) o visitar la Antigua Estación de Ferrocarril, restaurada como el Centro Cultural González Gallo, con un hermoso jardín de acceso.
Obviamente, el malecón sigue siendo un “must”, al ser espacio un para comprar souvenirs o degustar unos ricos charales, y eso nos lleva a…
Más que charales
No es una botana exclusiva de Chapala, pero sí es una de las más tradicionales de la zona. Estos pequeños pescados son un rico snack para disfrutar observando la laguna o caminando por sus sinuosas calles.
Pero no es lo único. Esta ciudad tiene opciones de buena comida y sobre todo, diversa. Desde el tradicional Beer Garden hasta la Palapa del Guayabo (ambos sobre el malecón), hasta otras opciones de amplio menú, como Letra CH Restaurante. Más que recomendarte algo del menú, mi consejo es ir con el cinturón flojito.
Más que Chapala
Como te platiqué al principio, Chapala es más que la ciudad. Alrededor de la laguna hay otras opciones de enorme encanto.
Desde la bohemia de Ajijic con su malecón encantador hasta la naturaleza exuberante en Jocotepec, sin olvidar los “vampiritos” en San Luis Soyatlán (con moderación, que son engañosos). Cada localidad tiene un espíritu propio y encanto único, pero todas están conectadas por el lago. Todo nos lleva al disfrute absoluto.

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